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Un consolador o juguete erótico es un artículo de uso sexual utilizado desde tiempos inmemoriales para la masturbación de hombres y mujeres. Hay pruebas que refieren a que ya se utilizaban hace treinta mil años. Aparecen en el primer libro de sexo de Europa, el medieval Speculum al foder. Suelen tener forma fálica, si bien para algunos un consolador es todo lo que se pueda introducir por la vagina para dar placer sexual, aunque tengan un aspecto diferente.

Algunos incluyen en esta definición las prótesis de pene, mientras que otros las consideran aparte. Una variante moderna, que incluye un pequeño mecanismo que lo hace vibrar por sí solo, se llama vibrador.

 

Etimología de Consolador


Consolador del año 27.000 aC, encontrado en la República Checa
La palabra consolador viene de consolar, del latín consolatoria.

 

Referencias escritas antiguas


En Europa está referenciado en latín al menos desde el siglo II aC, pero el uso del consolador viene de mucho más antiguo. De muchas culturas antiguas se conservan figuras con formas de órganos sexuales masculinos y femeninos de diversos materiales que posteriormente varios autores han interpretado que se podían utilizar como consoladores o bien como esculturas o decoraciones ligadas al sexo, a la fertilidad o la cosecha.

 

Por ejemplo, el consolador más antiguo del mundo es del paleolítico, se calcula que de 28.000 aC, y se encontró en la cueva de Hohle Fels, cerca de Schelklingen, en Ulm, Alemania. Se trata de un falo de piedra muy pulida que hace veinte centímetros de longitud y tres de diámetro. 

 

Otro de 27.000 aC fue encontrado en Dolní Věstonice, República Checa, pero cuando lo encontraron, los arqueólogos decidieron que se trataba de una diosa Venus o de la fertilidad, con sus dos pechos y muy estilizada, aunque no supieron interpretar las marcadas estrías transversales de toda la parte superior de la figura.

 

Hay muestras arqueológicas que evidencian el uso de consoladores por egipcios, griegos, romanos, etc. Constan documentos de compraventa de estos objetos y también ilustraciones, como por ejemplo en una cerámica griega de figuras rojas del siglo VI aC, en el que se muestra un hombre al que una mujer le realiza una felación mientras que otro hombre le introduce un consolador en el ano. O otro vaso del siglo V aC al que es una mujer la que utiliza el consolador.

 

También se utilizaban en la cultura oriental y asiática antigua.

 

Materiales


Los antiguos consoladores se hacían con cuero o cerámica, o bien cortados en cera, madera o piedra. También se han hecho de metal, por ejemplo de acero, pero no son lo suficientemente confortables. Al renacimiento se empezó a añadir aceite de oliva como lubricante.

 

En el siglo XX se comenzaron a hacer con elastómeros y materiales plásticos, como el látex, el caucho o el PVC. Solían tener una armadura metálica estrecha que podía causar lesiones si se rompía la capa superficial de látex o caucho.

 

El PVC, usado hasta los años noventa, tenía la ventaja de que no necesitaba esta guía de metal, pero el principal inconveniente que su gusto y olor a goma era marcado y desagradable. Desde los años 90 se ha introducido la silicona, que no presenta este inconveniente y que además es muy económica de hacer, con moldes, y permite todo tipo de variedades en formas y colores.

Además son más fáciles de limpiar y de mantener. A veces las formas son simpáticas o humorísticas, por ejemplo imitando delfines, pingüinos u otros animales.

 

Principales usos de los consoladores


El uso principal por el que están diseñados los consoladores es la estimulación sexual. Esta puede ser igual de intensa que la obtenida con una persona, con las ventajas que incluye novedades, como el juego de temperaturas (pueden ser fríos o calientes, por ejemplo), formas, colores y también de movimientos, ya que hay algunos, como los circulares, que son más fáciles de hacer con un utensilio externo que con un pene, por ejemplo. De todos modos, un consolador no tiene por qué sustituir una pareja sexual sino que se puede usar también con ella.

 

Se puede utilizar para masajear cualquier zona del cuerpo y para la estimulación por penetración vaginal o anal. También se puede usar para la penetración bucal, en una especie de felación artificial. Otros, de como los consoladores gigantes de gran tamaño, se utilizan para la penetración estilo fisting y para la estimulación visual. Para algunos es objeto de fetichismo. Existen también consoladores hechos con material transparente, plástico o pírex, que permiten ver el interior, aunque sea deformado, del agujero por el que se introducen.

 

Mantenimiento e higiene del consolador

 

El uso de un consolador de por sí no impide la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, por lo que debe utilizarse con condón si el uso que se le da implica más su uso por más de una persona.

También se debe limpiar bien entre dos sesiones con el fin de esterilizarlos, esto se puede hacer con alcohol de 90° o bien haciendo hervir en agua durante un cierto tiempo. No todos estos métodos son buenos para todos los materiales, por lo que conviene leer con cuidado el embalaje o el manual de uso de cada consolador concreto, por ejemplo los de silicona podrían derretirse o perder el tinte de color.

También es importante que tengan una base más larga que el trozo a penetrar, o bien una forma que limite completamente que se pueda quedar introducido por completo en el orificio, ya que después puede ser muy dificultoso de quitar. Si no se puede extraer con facilidad, será necesario llamar a un médico para que lo haga, quirúrgicamente si conviene.

Hay que tener cuidado con los consoladores hechos de vidrio o de materiales frágiles, porque se pueden romper durante su uso. Los trozos pueden quedar en el interior e incluso la extracción, en un mal ángulo, de uno de ellos, puede hacer heridas importantes. En caso de que esto ocurra es necesario llamar inmediatamente un médico.